¿Conoces la importancia del rol de la familia en la educación de tu hijo?

Desde hace unos años en Europa y EEUU ha ido creciendo una ola de disgusto contra las tareas. Sí, las tareas son el coco del siglo 21, como la sopa para Mafalda.

La educación ha quedado relegada al debate de si se deben enviar deberes a casa, o si, por el contrario, los exigidos no son suficientes para tener “en calma y bajo control” al pequeño. Y en medio de la discusión se plantea nuevamente: ¿cuál es el papel de la familia en el proceso educativo de los niños?

La demandante cotidianidad y la necesidad de alcanzar cada vez más metas personales y profesionales han repercutido de forma directa en la manera como la familia ve el papel de la escuela y viceversa.

Como verás, el asunto va más allá de las tareas. La participación de la familia en la educación del niño debe ser muy activa y compartida con la escuela.

gimnasio-los-andes-rol-familia-1

En el Preescolar Gimnasio Los Andes creemos que los deberes deben convertirse en momentos para que el niño comparta, juegue, se integre y se reconozca como parte de una familia. No tendrás que hacer las “tareas” de tu hijo, pero sí te recomendamos que leas su cuento favorito junto a él y descubran los distintos finales para esa hermosa historia.

Te puedes estar preguntando ¿qué importancia puede tener ese momento? La respuesta es sencilla: no hay relación más íntima, cercana y poderosa que la de una familia y es exclusivamente en ese espacio en el que el afecto, la orientación y el reconocimiento son más efectivos e influyen más positivamente en el comportamiento del niño.

¿Qué impacto tiene la familia en el proceso educativo?

Una acertada participación de la familia en la vida escolar del niño trae múltiples beneficios para el niño, entre los que se destacan:

  • Fortalece la autoestima: El reconocimiento de su labor como educando, de su desempeño y de los logros alcanzados refuerzan su amor propio y le permite identificar el orgullo y el respeto como parte de sus valores fundamentales.
  • Propicia un mejor rendimiento escolar: La motivación del conocimiento compartido lleva a la necesidad de querer aprender más. El niño comprende e interioriza el poder de la educación si desde la familia se le inculca.
  • Favorece actitudes más positivas de la familia hacia la escuela: Cuando los padres trabajan en conjunto con el colegio, la relación colegio-niño se vuelve más sólida y eficiente.

¿Qué podemos empezar a hacer para lograr el cambio?

Lo primero que debemos entender es que la educación no se puede fragmentar. Colegio y familia son complementarios en el proceso educativo y para ello es indispensable que al seleccionar el colegio para nuestros hijos, se valoren los siguientes temas:

  • ¿Qué opinión tienen sobre la relación familia-colegio?
  • ¿De qué manera y cómo buscan la participación de la familia en las aulas?
  • ¿Tienen en cuenta la opinión de la familia frente a los retos transformadores de la sociedad actual?
  • Establecer puentes y miradas en común entre la familia y el colegio acerca de aspectos fundamentales del proceso educativo, permitirá atender positivamente las necesidades afectivas y cognitivas de los niños.
gimnasio-los-andes-rol-familia-2

Lo segundo es reconocer la dimensión del reto. Actualmente las familias enfrentan muchas exigencias y reciben poco reconocimiento, por ello, es importante definir claramente los espacios de poder y acción con los que cuentan, priorizando los aspectos socio-emocionales y culturales de los niños y manteniendo entre las prioridades de sus padres:

  • Estimular el respeto, la tolerancia, la colaboración, la empatía, la serenidad. Incentivar a los niños a ofrecer ayuda, a brindar apoyo.
  • Estar atentos a reconocer y recompensar en forma explícita y activa las cualidades y logros de los niños.
  • Generar experiencias creativas que les permitan a los niños desarrollarse física y emocionalmente.
  • Enseñar el buen humor como método para manejar la frustración y el enojo, el perdón y la reparación para manejar la ira y el dolor, la comunicación para manejar la angustia y la depresión.

Este es uno de los roles más importantes de la familia, no la plana, no el dictado, no las tablas de multiplicar aprendidas de memoria. Es compartir el conocimiento en todas sus formas, por ejemplo: enumerar los colores de los carros que pasan, deletrear juntos el alfabeto mientras pasean por el parque, y si se equivoca, recurrir a ese mágico método del aprendizaje: hacerlo de nuevo.

Es así, generando momentos y espacios significativos como la familia contribuye de mejor manera a la educación del niño y así su rol en el proceso se potencia. Si ya lo haces, felicitaciones, sigue así y ¡recuerda todo esto cuando lleves a tu hijo a ese mágico lugar llamado colegio!