¿Cómo mantener los buenos hábitos durante las vacaciones?

Llegaron las maravillosas vacaciones y con ellas un considerable cambio de rutinas. Es natural que con tanto tiempo libre de las responsabilidades cotidianas, encontrarte posiblemente en un lugar diferente de casa y con gran cantidad de planes entretenidos por hacer, tu preocupación sea ¿qué hacer para mantener los hábitos saludables en el día a día?

Por ejemplo, las horas de sueño, la alimentación, las actividades físicas, son los primeros buenos hábitos que pueden decaer cuando llegan las vacaciones. Es cierto que como padres es recomendable aprender a negociar dentro de la nueva rutina, pero siempre cuidando de no perder el terreno avanzado.

Empecemos con la alimentación. La primera víctima de las vacaciones es el desayuno. Ya sea porque tu hijo se despierta más tarde o porque las actividades propias de la época exigen salir más temprano, es la primera comida del día una de las rutinas que primero se pierde.

La recomendación es aprovechar el tiempo libre que tiene tu hijo para integrarlo con tareas simples como ayudarte a preparar el desayuno, sin importar a qué hora se levante, o ayudarte a planificar las actividades de ocio, incluyendo un buen desayuno en la lista.

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Comer en exceso y -peor aún- alimentos ultraprocesados puede volverse frecuente durante las vacaciones. Los paquetes de bolsas de fritos se apoderan de la casa, del carro, de la habitación de hotel y de la piscina. Es importante saber hasta qué punto permitirlo. Con la actividad física propia de las vacaciones fuera de casa es normal que tu hijo quiera saciar su voraz apetito con un paquete de papas fritas, pero debe saber que una buena comida le espera en el buffet del restaurante. También recomendamos abastecerse de pasabocas saludables y que estén siempre disponibles.

La correcta hidratación es otro hábito que se deja de lado durante los movidos días vacacionales. Lejos del hotel, es fácil olvidar tomar el agua que el cuerpo requiere, por ello, asegúrate de tener un par de botilitos listos en la nevera y no olvides llevarlos en el carro y/o en los morrales si salen de paseo por la ciudad.

Ver demasiada televisión o pegarse a los videojuegos es un hábito nocivo que puede adoptarse en las vacaciones. Lejos de la rutina escolar es fácil que tu hijo opte por quedarse horas y horas frente al televisor, el computador o la tableta. Nuestra recomendación es que incluso dentro de la libertad de horario que supone la temporada vacacional debe haber límites. Define las horas que tu hijo tendrá para estas actividades y por supuesto, planifiquen juntos varias alternativas de esparcimiento que le alejen del sofá.

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Una rutina dentro de la no rutina. Una práctica aconsejable es que tu hijo elija alguna actividad artística, deportiva o intelectual para practicar durante las vacaciones. Tal vez un curso de repostería creativa para niños, una inmersión cultural en otro idioma o un intensivo de teatro, yoga o karate. Lo mejor es que así tu hijo contará con una actividad que le exigirá organizarse y cumplir responsabilidades.

Esta actividad puede servirle para probar afinidades a campos del saber que hasta ahora le eran desconocidos, posiblemente hasta descubra su vocación yendo a un curso de guitarra o de baile.

Sea flexible. No espere mantener la misma rigidez en horarios y acciones. Las vacaciones requieren más negociación que de costumbre.

Planifiquen juntos. A nadie le gusta ser parte de un plan que se ha inventado otro. Involucre a toda la familia, elijan juntos los lugares, los itinerarios. Permite que tu hijo tome decisiones. Por ejemplo, deja que entre a la tienda y seleccione las onces de la familia, solo así verás si ya ha aprendido a escoger alimentos saludables o si requiere más acompañamiento. Las vacaciones son días de muchas oportunidades para seguir aprendiendo en un marco más informal y relajado. ¡Aprovéchalas!

Entonces, enumerando recomendaciones:

  1. Levantarse cerca del mismo horario
  2. No saltarse el desayuno
  3. Programar horarios de comidas juntos
  4. Mantener la adecuada hidratación
  5. Abastecerse de pasabocas saludables
  6. Limitar la cantidad de tiempo que tu hijo pasa en el televisor, computadora o tablet
  7. Planifica actividades que garanticen el descanso y la actividad física
  8. Anímalo a participar en una actividad creativa que llame su atención
  9. Negocia y aprende que muchas veces vas a decir sí cuando antes decías no, solo por tratarse de vacaciones.
  10. Reflexiona sobre el papel de las vacaciones como espacio de aprendizaje en marcos menos formales y estructurados.