¿Cuándo es el momento ideal para enseñarle a tu hijo a compartir?

¿Sus primeras palabras fueron “mamá”, “yo” y “mío”, en ese orden? ¡Nada que hacer!, hay rasgos de la personalidad que son innatos y compartir no es uno de ellos. El valor de la generosidad debe ser enseñada como parte de las habilidades sociales que le permitirán a tu hijo interactuar sanamente con los demás niños.

Queda claro, sobre todo a partir de los 2 años de edad, que los niños no saben compartir. Hay que enseñarles, pero ¿cuándo es el mejor momento?

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Si establecer una edad es importante, debemos decir que es a partir de los 4 años; pero hay que considerar que cada niño tiene un ritmo de desarrollo propio, y lo más aconsejable, es que vayas identificando cuando empiece a buscar estar cerca de otros niños porque ese será el momento de aprender a compartir. En resumen, la generosidad se aprende a medida que aumenta el desarrollo social, emocional y cognitivo de los niños.

En un mundo donde se valora la independencia y los logros personales, donde el tener se ha vuelto tan importante, es difícil para algunos padres comprender la importancia de que los niños compartan. Escuchamos frases como “cuidado y te lo dejas quitar”, “eso es tuyo y de nadie más”, o cosas de es estilo.

Así que antes de comenzar a formar sobre la importancia de compartir, te recomendamos interiorizar los beneficios de la generosidad y de negociar para obtener lo que se quiere. Compartir es una de esas habilidades sociales que hará feliz a tu hijo. Así, ¡claro y sin rodeos!. Compartir puede ser algo increíble y por eso, aquí te dejamos 10 tips para que compartir se convierta en la acción favorita del día.

10 tips para que compartir sea un acto maravilloso

  1. Empieza con la estrategia del turno. Apenas lo veas posible implementa en los juegos de tu hijo el concepto del turno. Será un periodo de tiempo en el que tomarás uno de sus juguetes para usarlo en la actividad que realizas. Será su turno y tu turno. Aprenderá que el turno acaba y el juguete volverá a sus dominios sano y salvo, además que comenzará a valorar el tiempo y cinco minutos dejarán de parecerle una eternidad.
  2. Reconoce delante de tu hijo lo bueno de compartir. Manifiesta con orgullo cuánto valoras su generosidad y hazlo con frases descriptivas, por ejemplo, en vez de decirle: “Aprecio mucho que hayas compartido hoy”, te sugerimos usar algo como: “¡Fue increíble la cara de felicidad de Teresa cuando le prestaste tu Spiderman! Tú la hiciste muy feliz, me gustó eso”. Hacerlo de esta manera hará que tu hijo preste atención a las consecuencias positivas de sus actos.
  3. Prepara escenarios para compartir. Por ejemplo, puedes cocinar un postre saludable e invitarlo a compartirlo con sus amigos. A diferencia de los turnos, donde lo dado se devuelve, compartir alimentos le enseñará que algunas veces cuando das algo, eso no regresa, y que de todos modos, eso está bien.
  4. No presiones. Habrán juguetes u objetos que no querrá compartir por un apego emocional. Respeta su decisión, pero invítalo a que te cuente por qué no desea hacerlo. Incluso, puede servirte para enseñarle que está bien, porque hay objetos que definitivamente no se prestan, como por ejemplo su ropa íntima o su cepillo de dientes. Y también para mostrarle que puede decir no, y que su decisión será respetada. Esto fortalecerá su poder de autovaloración y lo preparará para cuando otro niño no quiera compartir su juguete especial con él, entienda la situación y la acepte como parte de la dinámica de la vida.
  5. Ofrécele opciones. No todo será siempre una historia maravillosa; habrán días en los que debas negociar con tu hijo. Son esos los escenarios ideales para practicar y ver si la lección ha sido aprendida. Indaga los motivos, si tiene miedo de no recuperar el juguete, si el otro niño destroza los juguetes de los demás. Si la situación aún no es crítica, una buena estrategia es ofrecer opciones como por ejemplo: “él quiere que le prestes un carro, ¿quieres prestarle el de bomberos o el de carreras?”.
  6. Cooperación. Prepara actividades donde el trabajo en equipo facilite la decisión de soltar los objetos. Esta dinámica es maravillosa porque transformará escenarios de berrinches y pataleos en uno donde tu hijo querrá por cuenta propia separarse de sus juguetes en pro de un beneficio en común. Compartir será realmente muy fácil si tu hijo entiende que la vida es más divertida cuando lo hace. Por ejemplo: “saldremos al parque cuando todos los niños en esta sala tengan un muñeco en sus manos”. Su preocupación será que ningún niño se quede sin muñeco y no si tiene el suyo.
  7. Sé un buen modelo a seguir. La generosidad es un maravilloso valor y solo es visible cuando se pone en práctica. Permite que tu hijo participe de tu experiencia de compartir y disfruten juntos el beneficio emocional que genera.
  8. No intervengas siempre. ¿Ves que el escenario está dado para que una simple acción como tomar el peluche se vuelva en una tragedia griega? ¡Sepárate y observa!. Solo así sabrás si el aprendizaje ha sido real o si deberás intervenir siempre para que tu hijo tome decisiones sobre ser generoso o no.
  9. Fortalece su sentido de propiedad y enséñale a ejercerlo de manera positiva. Es muy importante que tu hijo sienta que tiene garantizados sus derechos sobre sus cosas. Muchas veces los niños se niegan a compartir porque temen la pérdida o no se sienten seguros de sus posesiones. Enséñale que estás de su parte, que también vas a cuidar sus juguetes, y que al finalizar el juego lo acompañarás a revisar su lista para garantizar que todo está allí. Puedes unir esto a la enseñanza de cuidar sus cosas y mantenerlas en buen estado. Que se sienta seguro es tu responsabilidad.
  10. Todo a su tiempo. No esperes resultados inmediatos, disfruta el proceso, comparte las anécdotas ¡y comienza ahora!