Normas y límites: ¿por qué para los niños?

Empieza el día y todo parece ir muy bien, pero, de repente escuchas a tu hijo diciendo: “¡déjame hacer lo que yo quiera!”, lo tratas de corregir y de una viene un “tú no me mandas”. ¡Respira y deja que la calma llegue a ti!. Ahora, ármate de valor y paciencia porque tu hijo está dándote señales que te indican que deben conversar acerca de las normas y los límites.

La disciplina es muy importante para formar a una persona e inculcarle las normas sociales que le permitirán ser un miembro activo y positivo para la sociedad. Por esto, el hogar debe ser el primer escenario en el que los niños conozcan, entiendan e interioricen la importancia de las normas y los límites y comprendan por qué su respeto es fundamental para una sana convivencia.

Debes estar recordando todos esos momentos en los que sentiste que “perdiste la batalla” y una mueca de angustia aparecerá en tu rostro pero, ¡no te preocupes, paso a paso!.

Aquí podrás conocer algunos tips que te ayudarán a ver la parte positiva de comenzar este proceso y lograr que tu hijo asuma las normas y límites como herramientas para su desarrollo personal y familiar. Sigue leyendo y ¡comencemos!.

1. ¿Cuál es la diferencia entre normas y límites?

Este primer punto es muy importante para que puedas reconocer cómo puedes abordar este tema con tu hijo y establecer cuáles son exactamente las normas y los límites que realmente se necesitan para propiciar un ambiente más tranquilo y que favorezca la interacción con su entorno. Podríamos decir que:

  • Las normas son aquellas reglas que determinan el comportamiento, las relaciones sociales y de convivencia que desarrolla cada persona. Por ejemplo, si una determinada situación tiene relación directa con problemas de comportamiento, debes establecer las normas para modificarlo y mejorar así la conducta de tu hijo.
  • Los límites se establecen para definir hasta dónde pueden llegar los comportamientos de tu hijo, sin interferir con la tranquilidad y la libertad de los demás. Son los puntos que definen qué hacer y no hacer en el marco de una norma, por lo que es muy importante que los tengas en cuenta y los establezcas para que tengas seguridad a la hora de actuar y aplicar los correctivos correspondientes a cada situación puntual.

Las normas son educativas y entre menos tengas, mejor, ¡Busca ser concreto!. La idea no es restringir a tu hijo y que la relación entre ustedes se convierta en un ciclo de correctivos e incentivos, sino que sean apoyos para mostrarle las razones por las que no debe hacer una cosa u otra y, a medida que pase el tiempo, pueda asimilarlas y adaptarse al entorno en el que vive.

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A continuación encontrarás algunas recomendaciones acerca de las normas:

  • Mejor que no sean muchas: trabaja las normas según la edad de tu hijo y la necesidad puntual. ¡No tienes que arreglar todo de una sola vez!. Ve poco a poco, entiende el momento de su vida en que se encuentra y por supuesto, el tuyo.
  • Es fundamental que sean claras: utiliza un lenguaje que tu hijo pueda entender. Dile explícitamente que sí y que no debe hacer. Así mismo, establece las consecuencias positivas y negativas de sus acciones, con propósito educativo y teniendo en cuenta su edad.
  • La racionalidad debe primar: tu hijo entiende cuando le dices sí y no. Entonces, explícale la razón de la norma, de sus límites y por qué se establecieron. Debes abrir un espacio de diálogo con tu hijo para que puedan resolver todas las dudas, ya que es muy importante que ambos tengan todo muy claro.
  • Firmeza, pero no inflexibilidad: es muy importante que, si ambas partes establecen un “compromiso”, acerca de unas normas, se mantengan. Pero, debes tener en cuenta que no todos los días son perfectos y que hay ciertos factores que tendrás que considerar para poder hacer una “excepción”. ¡Algo de flexibilidad siempre estará bien!.
  • Todos de acuerdo: es importante que como familia tengan muy claras las normas y los límites que se establecieron. Deben decidirlas en pareja y llegar a acuerdos para que estén en sintonía y eviten inconvenientes o problemas a la hora de aplicarlas.

Las normas y los límites te ayudarán a tener una convivencia más tranquila como familia y, de seguro, les servirán para mejorar ciertos comportamientos que se presentan cuando están en público. Aprovecha que tu hijo aún está en una etapa en la que tú eres su principal referente y que todo lo que le enseñes hoy, podrá aplicarlo a futuro.

2. ¿Es necesario establecer normas y límites?

El escenario de unos padres enfrentándose a sus hijos para que cumplan las normas y los límites que definieron para la casa ¡suena poco atractivo!. Pero piensa por un momento en la parte positiva y los múltiples beneficios que tiene para tu hijo iniciar el camino hacia la autodisciplina, el autocontrol y la responsabilidad por sus actos.

¿Has trabajado alguna vez con un adulto falto de empatía, inseguro, caprichoso, que no controla ni regula sus emociones y va por la vida tomando malas decisiones?. Pues bien, podemos decir que esos comportamientos muy probablemente comenzaron en su infancia, porque seguramente no le dieron a conocer la importancia de las normas y los límites.

Tu tarea principal es preparar a tu hijo para el futuro, no solo en lo académico, sino, y más importante aún, en lo emocional. Las normas y los límites en el ámbito familiar dan seguridad y confianza. Si tu hijo sabe lo que tiene que hacer y conoce las consecuencias que acarrean sus actos, podrá tomar decisiones con certeza y tranquilidad.

Las normas y los límites encaminan a tu hijo hacia la autodisciplina y ¡este punto es muy importante!. Contrario a lo que podría pensarse acerca de lo limitantes que pueden ser las normas, estas sirven de apoyo para que tu hijo desarrolle su autonomía y confianza, porque una vez establecidas le permitirán probar, tomar decisiones, equivocarse, resarcir el error y aprender, logrando así hacer las cosas cada vez mejor y, sobretodo, más a conciencia.

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Es importante reconocer que la mayoría de límites y normas son establecidos por la sociedad, por lo que son muy importantes para el proceso de adaptación de tu hijo a su entorno. Así que, más que crear nuevas reglas, la tarea de los padres es guiar a los hijos en la comprensión de lo que está establecido para que puedan convivir tranquilamente.

¡Prepara a tu hijo para el mundo exterior, un mundo forjado en el respeto a la norma!. Thomas Hobbes, reconocido filósofo, explicaba que “las normas permiten la convivencia y el desenvolvimiento de la sociedad”. No queremos ponernos muy profundos, pero debes mostrarle a tu hijo las pautas que tendrá que seguir a lo largo de su vida para vivir en comunidad.

Podrían hacer el ejercicio de salir a la calle y ver qué pasa. Muéstrale un semáforo y hablen sobre lo que sucedería si alguien llegara a cruzar cuando no es debido o, si salen a la ciclovía, hablen acerca de la importancia de usar los implementos de seguridad y de las consecuencias que podría tener el no utilizarlos.

El respeto de las normas y los límites establecidos permite reconocer la importancia de la paciencia, la resiliencia, el manejo de la frustración y el respeto para no afectar a los demás. Igualmente, le permitirá a tu hijo aprender que no siempre podrá obtener todo lo que desee o hacer las cosas justo cuando quiera y entenderá que debe cumplir ciertos parámetros y que hay un proceso para que las cosas sucedan.

3. ¿Cómo determinar la efectividad de las normas y los límites?

Ya establecieron lo que podían hacer para mejorar la relación de familia, qué hacer y qué no hacer y las consecuencias de las normas y los límites, pero, ¿cómo saber si esto está siendo realmente efectivo?.

Es recomendable empezar con las normas y los límites desde la más tierna infancia. Los niños pueden identificar un “no, gracias”, un gesto de dolor y entender una solicitud de sus padres, por esto es importante que conozcan sus alcances lo antes posible.

Para saber si realmente todo el plan está funcionando y cómo podrían actuar para mejorarlo, te aconsejamos que tengas en cuenta los siguientes aspectos básicos:

  • La edad de tu hijo y su respuesta: cada norma y cada límite debe ser establecidos de acuerdo con la edad de tu hijo, la etapa en la que se encuentre y las necesidades de la familia. Por esto, es muy importante que, a medida que vaya creciendo y adquiriendo más conocimientos, evalúen como padres lo que deben hacer y qué deben ir ajustando.
  • La claridad: si sientes que hay algunas normas cuya aplicación no tiene efecto alguno o que, al final, no son bien interpretadas, debes sentarte y evaluarlas. Conversen en familia, comprendan por qué no funcionó y definan qué ajustes hay que hacerles. Una vez tengan todo esto claro, hablen con su hijo y vuelvan a explicarle con ejemplos. Lo importante es que todos tengan claro qué, cómo, por qué y para qué.
  • Motivaciones y positivismo: así como las normas y los límites definen lo que se debe y no se debe hacer, ¡es importante que no te enfoques únicamente en lo negativo!. Cada vez que veas que tu hijo cumplió con la norma, te respetó y no tuviste que llegar al límite de hablar de las consecuencias, ¡hazle saber que eso está muy bien!. Es importante que comprenda que está aprendiendo, que está creciendo y que lo está haciendo cada vez mejor.
  • No sólo son normas y límites: para los niños es más fácil entender y asimilar las cosas que debe hacer a través de ejemplos. Dile “cuando te bañas, hueles mejor y tienes más energía para todo tu día”, eso le permitirá ganar confianza en lo que ya aprendió y entenderlo desde su realidad, de su día a día. ¡Todo el proceso educativo debe estar interrelacionado!.
  • Libertad y flexibilidad, ¡pero sin abusar!: debes ser muy respetuoso, no inventarte reglas a partir de la nada y asegurarte de comunicarlas a todos los miembros de la familia. Debes ser muy observador y preguntarte “¿esta norma ya la habíamos establecido?”. Si se les ocurrió porque están viendo un comportamiento recurrente, deben hablarlo como pareja antes y acomodarla a su situación actual, teniendo en cuenta si: ¿es necesaria o es un capricho del momento?, ¿le aportará a tu hijo para formarse como una mejor persona?, ¿estás construyendo escenarios apropiados para que tu hijo reconozca la importancia de esta norma?, ¿es razonable para su edad?.
  • Consecuencias claras y aplicadas: es importante que mantengas la firmeza y le muestres con respeto que el incumplimiento de las normas tiene consecuencias. Debes hacerlo de forma precisa, inmediata y coherente, pero no puedes dejarte ganar por los sentimientos negativos, la rabia o el mal momento que están pasando por el comportamiento de tu hijo.

Te aconsejamos que cuando uses el recurso de las normas y los límites lo hagas en el momento en el que sucedan las cosas para que tu hijo entienda por qué estás tomando esas medidas. ¡No puedes pretender que todo suceda porque sí!. Tu hijo tendrá momentos de angustia y tú podrás sentir intranquilidad o dudas. Así que, ¡tómalo con calma y establece todo con tiempo y claridad!.

Procura respirar antes de corregir a tu hijo y permítele entender cuál fue su error o lo que podría mejorar pero recuerda: debes ser paciente y amoroso con tu hijo, justo y firme, pero siempre con la intención de ayudarlo a ser una mejor persona.

No se trata de decirle “es porque yo te lo digo” o “porque somos tus padres y punto”, es porque “todos lo decidimos así” y “es por tu bien”.