¡Motiva a tu hijo y díganle adiós la pereza!

“¡Levántense, que la pereza se los come vivos y ya salió el sol!” decían las abuelas cuando nos veían en pijama pasado el mediodía. Antes, la pereza siempre se asociaba a inercia y desgano, ahora sabemos que la pereza se combate con motivación. No es cuestión de falta de juguetes, horas de televisión o juegos en la tablet, ¡tu hijo no es perezoso, está desmotivado!.

¡Lo mejor de todo es que la pereza tiene cura!, es súper divertida y llenará a tu hijo de energía, lo que hará no sólo que se motive, sino también, que adquiera hábitos que le ayudarán a sentirse mejor cada día. Si todos los miembros de la familia se involucran, todos ganarán. ¡Que comience la acción!.

Arranca por preguntarte ¿qué es lo que está originando la pereza?. Revisa las causas más comunes:

  • La tarea que hay que hacer es muy compleja y tu hijo tiene miedo de enfrentar esa incertidumbre = ¡El temor lo desmotiva!.
  • Si no hace la tarea, no pasará absolutamente nada, entonces, ¿para qué hacerla? = ¡La inercia lo desmotiva!
  • Hay otra persona que puede hacer esa tarea, entonces, ¿para qué incomodarme haciéndola? = ¡El egoísmo desmotiva!.

Método Kaizen, un minuto contra la pereza

¿Has escuchado hablar de Toyota? Además de ser una compañía líder en la industria automotriz, es reconocida por haber implementado una filosofía de trabajo llamada Kaizen y debido a su éxito, la ha llevado todas sus plantas a nivel global.

¡Y es que es una filosofía milenaria!. La palabra es japonesa y significa “cambio a mejor”, pero en occidente la identificamos como “mejora continua” o “mejoramiento continuo”. Es uno de los métodos que recomendamos para elevar la motivación y evitar la pereza.

Llevemos este método al plano familiar y llamémoslo “sabiduría para cambiar”. Uno de los pensamientos que nos paraliza como seres humanos es creer que no somos capaces de cambiar, que va a ser muy exigente, muy arriesgado, muy difícil. Pero, ¿qué tal si lo intentamos por un minuto?. Esta puede ser la técnica perfecta para aplicar en casa.

Pídele a tu hijo que, por un minuto, lleve a cabo una actividad que le cueste o que veas que le genera pereza. Usen un cronómetro e inténtelo juntos varias veces. Tal vez, al principio sea un poco complicado y el temor al fracaso predomine, ¡pero ya verás que, con la práctica, tu hijo logrará encontrarle el gusto y superará sus propias barreras!.

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Para muchos, este es un método infalible para terminar con la indecisión y la pereza a la hora de hacer una determinada tarea o actividad, pero puedes usarla no sólo para enseñarle a tu hijo el poder de intentar hasta lograr y ser cada vez mejor mejor sino que, puedes sacarle un mayor provecho y mostrarle la importancia de la paciencia, la perseverancia y la constancia.

¿Te suena familiar esta escena?: la habitación está desordenada, hay juguetes por todas partes y tu hijo está viendo televisión. ¿Qué debes hacer?

¡Este es el momento preciso para poner la filosofía en la práctica!. Dile a tu hijo que dedique 1 minuto a arreglar la habitación. Que se demuestre que es tan veloz como Flash o que puede ser como Iron Man, ¡un súper organizador!. Motívalo para que vea que arreglar su habitación es más fácil de lo que él cree y que, al hacerlo, se estará demostrando a sí mismo que es muy bueno y capaz de hacer lo que se proponga.

No hables de incentivos, ¡el tiempo ya es un gran regalo!. Luego de probar que se pueden hacer muchas cosas en un minuto, el reto siguiente será dedicar ese minuto diario a hacer la misma tarea, a la misma hora. O sea, generar una rutina.

Lo que conseguirás con el método de “la sabiduría para cambiar”, es que al llegar la hora prevista, tu hijo realizará su tarea cada vez más rápido y será entonces el momento para que puedan aumentar tiempo. Pueden pasar de 1 minuto a 5 y luego a 10, hasta el punto en el que se darán cuenta que el tiempo dedicado a esa tarea ya no es un problema porque ¡la hará sin reproches!.

Puedes aplicar este método a cualquier tarea: arreglar el cuarto, la rutina de la mañana, la rutina de la noche, arreglar la mesa antes y después de comer, para antes de salir, entre otras. Pueden establecer horarios y días, ¡dependerá de su rutina y de lo que quieran lograr!.

¿Y qué tal si lo hacen juntos y le muestras a través de tu ejemplo que sí es posible?.

¡Este será un pequeño paso para un gran camino!. Usando el método de la “sabiduría para cambiar” como herramienta dentro de la rutina de tu hijo, lograrás que haga las actividades establecidas cada vez más rápido y de manera más sencilla. Así mismo, en un punto, el método ya no será necesario y tu hijo podrá hacerlas sin problema y, hasta con gusto.

Durante todo el camino hacia la meta, te recomendamos convertirte en su mejor porrista, incentivando y elogiando su capacidad de enfrentar la novedad. Verás cómo el miedo y la inercia se transforman; dale fuerza para que vea que la motivación lo hará llegar muy lejos y que podrá alcanzar lo inimaginable ¡y que la fuerza de voluntad es superior!. Al ser mayor, esta técnica le ayudará a alcanzar metas más altas y a tener mayor autoestima.

Por otra parte, el método Kaizen o de mejoramiento continuo enseña que se puede cambiar de forma paulatina y sin grandes esfuerzos. ¡Nada de tiranía, solo adaptabilidad!.

5 tips para motivar a niños perezosos

Los niños no van a encontrar la motivación por sí mismos. Con la ayuda de tu familia y amigos, todo será más fácil. Pídeles que te apoyen en lo siguiente:

  • Establece rutinas en casa: después de comer, cada uno lava su plato; antes de entrar a casa, se limpian los zapatos; si jugaron, deben recoger todo al terminar. Son tareas muy sencillas que, al convertirlas en rutinas, benefician el ecosistema familiar.
  • Asígnale responsabilidades a cada uno de los miembros de la familia: todas las acciones generan responsabilidades. Planeen y aclaren quién hace qué y cuándo, así, tu hijo comprenderá que lo hace o deja de hacer afecta a los demás.
  • Establece tiempos para la ejecución de las tareas: cuando sabes cuánto tiempo tienes, es más factible que lo aproveches y no te dejes llevar por el ocio. Establece horarios específicos para cada actividad.
  • Celebra: cada vez que tu hijo cumpla con lo previsto, que no haya reclamos o que haga las actividades programadas por su propia iniciativa, ¡celébralo!. Es muy bueno que vea que el tiempo es tan valioso que, usarlo bien, es motivo de celebración. Puedes premiar su logro con una invitación al cine o a comer un helado. ¡Esto le ayudará mucho a su autoestima y autoconfianza!.
  • Mantén la constancia: no será fácil y tal vez las primeras veces tendrán verdaderas luchas internas, pero, no decaigas, mantén tu constancia y paciencia, recuerda que adquirir hábitos le permitirá a tu hijo ser mejor día tras día. ¡Es un regalo para toda su vida!.
  • Planifica otras actividades: no sólo es cuestión de los tiempos y de lo que hacen en casa, es muy importante que también tengan espacios de esparcimiento. Planifiquen otras actividades que les permitan cambiar su rutina y ver cómo pueden usar su tiempo de una forma más productiva. ¡Las actividades deportivas son una gran opción!.

Para combatir la pereza, las actividades del día a día son muy importantes. Inscribir a tu hijo en actividades complementarias le permitirán aprovechar al máximo el tiempo libre y elevar sus niveles de atención de una manera divertida. En el Gimnasio Los Andes contamos con más de 20 opciones para que los niños se entretengan y encuentren su mejor versión de sí mismos, mientras apoyamos el proceso de formación que les das en casa.

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¡Dale a tu hijo la oportunidad de encontrar en una actividad la motivación que tanto busca!. Muéstrale que practicar un deporte o tocar un instrumento le generará oportunidades para conocer más gente, desarrollar nuevas habilidades y ¡mantenerse activo y feliz!.

Lo más importante es comprender el valor del tiempo. ¡La pereza se puede combatir con lo que se pierde cuando no la controlas: el tiempo!.