¿Cómo reforzar con tu hijo en vacaciones el diálogo y la tolerancia?

Las vacaciones también pueden ser aprovechadas para fortalecer la relación y lograr espacios de aprendizaje y descubrimiento personal.

Preparar a tu hijo para la vida es una ardua tarea que se sustenta en la educación recibida entre el colegio y el hogar. Como institución educativa trabajamos por el desarrollo integral de nuestros estudiantes y contamos con las herramientas para complementar la formación que reciben en el hogar. Asimismo, consideramos que la habilidad para comunicarse asertivamente y ser tolerante al escuchar es la base para el desarrollo integral de nuestros niños, permitiéndoles interactuar mejor con su entorno y con otras personas.

Como padre/madre, sabes que en un diálogo también debe haber escucha. Para los más pequeños puede ser difícil aprender a oír al otro sin interrumpir ni desviar su atención. Esta capacidad, vital para nuestras relaciones sociales, debe ser fortalecida desde que temprana edad.

Hablar con tu hijo contribuye a estrechar lazos y a conocerse mejor. Igualmente, fortalece la confianza en la relación, lo que es muy importante a la hora de compartir sueños, miedos e interrogantes. Comunicarte con tu pequeño le permite ampliar su lenguaje y conocer mejor su entorno, por lo que queremos ofrecerte tres consejos básicos para propiciar estas charlas.

Consejos para dialogar con tu hijo:

1. Un momento oportuno

Para iniciar una conversación con un niño es conveniente buscar espacios en los que captes totalmente su atención y que tú tengas tiempo para dedicarle. Recuerda entablar conversaciones en las que puedas mirarle a los ojos, de forma que le transmitas tu interés en sus respuestas.

En vacaciones, nuestros pequeños suelen ocupar su tiempo en actividades lúdicas que les entretienen, por lo que su interés estará enfocado en divertirse y, al intentar hablar con ellos, podrás notar que seguramente estarán distraídos.

Encuentra ocasiones como las comidas en familia, los momentos previos a ir a la cama, o cuando se presente una oportunidad a solas con tu hijo para preguntarle por su día a día, así como por sus intereses, entre otros temas que fluyan en el momento indicado y lo saquen de las respuestas cerradas y de las pocas palabras.

Recuerda usar preguntas diferentes a las sencillas, como cambiar ¿Qué tal tu día?; por ¿Qué es lo mejor que te ha pasado hoy?, Cuéntame de alguien que te cae muy bien, entre otras preguntas que generen una interacción abierta. (También puedes leer: “25 formas de preguntarle a tus hijos ¿cómo ha ido el día en el cole?”).

2. Sé tolerante y abierto

A veces, es posible que una conversación con tu hijo no resulte como lo esperabas. Debes ser paciente y volver a intentar crear una oportunidad para el diálogo. Recuerda escuchar siempre así como mostrar una postura corporal atenta. Es importante que se sienta valorado y comprendido para aportar seguridad a la relación y que la plática sea un diálogo fluído, no simplemente una serie de preguntas y respuestas.

Esmérate por crear un ambiente de confianza que sostenga el diálogo padre-hijo para que tu pequeño pueda hablarte de sus ideas o experiencias, sin miedo y, por tu parte, poder mostrarle interés, respeto y empatía. Igualmente, cuando tu pequeño quiera huír de la charla, refuerza el valor de la tolerancia para que sea capaz de identificar la situación y sepa actuar en concordancia, fortaleciendo su resiliencia.

3. Una discusión es un diálogo

En momentos de conflicto con los niños es importante iniciar una conversación pacífica para intentar resolver el problema. La comunicación en estos momentos puede ser de gran ayuda para afianzar el vínculo. No alces la voz ni uses una postura cerrada en la conversación; como adulto tu papel es ser comprensivo para que, con tu ejemplo, tu pequeño también aprenda.

Recuerda preguntarle por sus emociones, así como por las causas del inconveniente y la importancia de ser conciliador. Los niños aprenden a partir de sus experiencias y errores y, moldean así, su personalidad.

En vacaciones, puede que se presenten pequeñas discusiones con tu hijo sobre cómo está aprovechando su tiempo, o por desobedecer órdenes, entre otras, así que recuerda ser tolerante y propiciar un diálogo afectuoso y amistoso, en especial en esos momentos.

Otras recomendaciones sencillas para hablar con los niños:

Además de estos consejos básicos, usa un vocabulario sencillo y ejemplos e instrucciones simples y cortas para que te entiendan con facilidad y te sigan la idea. Entabla charlas cotidianas para que examines las falencias que puedan presentarse, tales como intervenciones fuera de momento, o respuestas que no van con el tema; reconócelas oportunamente y muéstrales cómo corregirlas.

Además, enséñales a mantener el contacto visual cuando están relacionándose con otros, esto ayudará a mostrar interés y prestar mejor atención. Igualmente, cuando estés en medio de una plática con otras personas y tus pequeños lleguen a interrumpirte, diles que pidan discretamente permiso para comunicarse y esperen para hacerlo.

Incluye a los niños en decisiones del hogar como de qué color pintar las paredes, qué hacer para comer, a dónde ir de paseo, entre otros temas, para que ellos noten que los tienen en cuenta y puedan así expresar abiertamente su opinión.

Otra forma de reforzar valores en nuestros pequeños es a través del juego; un lenguaje universal entre los niños. Puedes echar mano de actividades lúdicas que afiancen sus competencias para la comunicación corporal, verbal, y textual. Recuerda usar la creatividad, puedes incluso inventar tus propios juegos y robustecer así sus habilidades para comunicarse y ser tolerantes tanto al escuchar como al responder.

Por ejemplo, desarrolla debates acerca de cosas básicas que les interesen (series de tv, hobbies, canciones, comidas…) para que, además de practicar la espera de turno para hablar, también puedas mostrarles cómo ser tolerantes ante respuestas que no son iguales a las suyas y, a valorar las intervenciones de los demás (en esta parte, puedes visibilizar el lado positivo de las opiniones de los otros para que tus hijos las reconozcan y aprecien).

Además, cuando estés leyendo cuentos o mostrándoles imágenes, es importante que propicies el diálogo para conocer sus apreciaciones e ideas y puedas descubrir el increíble mundo que van desarrollando los niños a través de la imaginación y la comunicación con los adultos.