Trabajo en equipo: una habilidad para vivir en armonía

Entre las cualidades primarias del ser humano está su habilidad social. ¡Vivimos en sociedad y necesitamos interactuar y comunicarnos con los demás! Uno de los momentos donde más reconocemos la importancia del otro, es cuando nos enfrentamos a tener que trabajar en equipo, reconociendo que es una habilidad para vivir en armonía.

A diario te enfrentas a tener que trabajar con los demás para llevar a cabo ciertas tareas y te das cuenta que toda acción que realices tiene un impacto. Por esto, aprender a trabajar en equipo desde muy pequeños favorece el desenvolvimiento con otros, y que a su vez, se adquieran hábitos para fomentar el éxito del grupo.

Mientras tu hijo juega y se divierte con otros niños, puede que esté trabajando en equipo; aunque en ocasiones los intereses individuales se sobreponen sobre los demás, por lo que debes guiarlo para que aprenda a equilibrar las cualidades sociales que le permitirán ser un miembro activo dentro de cualquier contexto, grupo o entorno específico.

Es importante que le inculques valores como la empatía, solidaridad y tolerancia con la intención de reconocer las necesidades y capacidades de sus semejantes. Este, es todo un trabajo de constancia por parte de los adultos, pues los niños suelen olvidar en el momento de acción estas valiosas lecciones.

¿Cómo trabajar en equipo?

En el Gimnasio los Andes consideramos que las siguientes cápsulas fortalecen e impulsan el trabajo en equipo, empezando desde la familia, el grupo social primario del que todo niño adquiere hábitos y en el que reconoce cuáles son las reacciones que debe tener en diferentes contextos:

1. Reconocer nuestras capacidades y las de los demás

Cuando tu hijo hace parte de un grupo, se encontrará con diferentes personalidades y por supuesto, habilidades que deben ser reconocidas entre sí por cada uno de los miembros del equipo con la intención de potenciar y complementarse en una unidad, para así concentrar en un solo esfuerzo el cumplir la meta propuesta y alcanzar el objetivo que se trazaron.

Tanto en el aula como en casa, tu hijo debe saber reconocer cuáles son sus principales destrezas y habilidades, las cuales le aportarán al apoyo positivo al trabajo en equipo, y saber cómo puede integrarlas con las de los demás.

Por otra parte, al ser miembro de una familia, el logra reconocer que sobre cada integrante recaen ciertas responsabilidades como aseo del cuarto o áreas comunes, poner los platos en el sitio, entre otras. También puedes propiciar espacios recreativos y rutinas familiares en los que cada miembro exprese sus destrezas y fascinaciones para que sean reconocidas y fortalecidas a todo nivel desde la unidad familiar.

¡Recuerda que la unión familiar es una fuerza valiosa y permanente! Al desarrollar tareas en familia no sólo estarás creando grandes momentos y recuerdos, sino que reforzarán esa cohesión y comunicación vital en cada grupo.

2. Tener presente los beneficios del trabajo en conjunto

Una vez el reconozca las destrezas que cada miembro le aporta al grupo, podrá tener claro que el apoyo en conjunto lo llevará a obtener éxito. Entre las ventajas de trabajar en equipo podrá encontrar que tendrá un mejor resultado, en un tiempo más corto y con una mejor distribución del trabajo en conjunto.

Es muy importante que le hagas saber a tu hijo que en ocasiones se gana y en otras se pierde. Así, tendrá claro que incluso en esos momentos se debe valorar y agradecer el esfuerzo de cada integrante y que siempre existirá una nueva oportunidad para hacer las cosas mejor.

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3. La buena comunicación es clave para trabajar en equipo

Al manifestar todo aquello que funciona y que no funciona en un grupo, tu hijo debe procurar hacerlo de una forma asertiva, fomentando que todos los miembros hagan lo mismo.

Es importante que le expliques que cada equipo debe contar con un líder que sea respetado y comprometido con las necesidades de la colectividad. Esta persona se encargará de hacer valer los intereses del equipo y de crear un ambiente de diálogo abierto, incluso moderando la conversación, para que cada persona pueda expresarse en respeto, o hacerle llegar sus dudas, aportes o inconformidades.

Refuerza con tu hijo la importancia de promover una comunicación responsable, es decir, que trate de ser objetivo y equilibrado a la hora de expresarse, de tal forma que contribuya al éxito interno y externo del grupo. Una buena comunicación ayuda además a resolver de forma crítica los inconvenientes que se presenten.

En la familia, esos líderes son los padres, quienes son los encargados de crear y enseñar un ambiente de comunicación abierta y fluida basado en el respeto y la confianza. La sobreprotección de los padres (o el exceder límites de supervisión), puede llegar a impedir que cada miembro se desempeñe adecuadamente en el equipo, y que incluso se rompa la confianza.

4. Confianza y compromiso

Cada miembro del equipo, y de la familia, debe confiar en sus integrantes y comprometerse con el interés pactado en conjunto. Al estar en ausencia de estos dos valores, puede que el equilibrio del grupo del que haga parte tu hijo, se vea opacado y surjan resentimientos o sentimientos que pueden llevar al fraccionamiento o división del equipo, lo que sin duda resultará en un rotundo fracaso.

Desde temprana edad, puedes empezar a practicar el diálogo abierto con tu hijo, escuchando con gran atención todos sus comentarios que empiezan a dibujar su perspectiva de vida. Igualmente, puedes aportar distintos consejos valiosos que le ayuden a ver las cosas diferentes y entender el porqué de todo lo que le sucede. Esto además es un impulso a la relación padre-hijo que estará basada en la confianza y el compromiso.

5. Reglas claras

Es muy sencilla y concreta: en todo juego y equipo deben haber reglas. Para una adecuada convivencia al igual que para la correcta ejecución de distintas responsabilidades del conjunto, es necesario conocer las normas que regirán para el equipo. Es fundamental que le expliques la importancia de respetar las reglas y que conozca sobre las causas y consecuencias de no cumplirlas.