¿Cómo reforzar la inteligencia emocional de tu hijo?

Empecemos por definir inteligencia emocional: es la capacidad para identificar y gestionar nuestras emociones y las de los demás. La inteligencia emocional no es innata de los niños; es una capacidad que se desarrolla y se consigue a través de las vivencias y de las relaciones, de ahí que sea tan importante el papel de los padres y, también, de los maestros en su desarrollo emocional.

Es un buen propósito el tuyo como padre, querer reforzar la inteligencia emocional en tu hijo, por lo que debes tener muy claro que la vida familiar será la primera escuela de aprendizaje emocional. Los padres son los encargados principalmente de contribuir en el proceso de socialización en el que los niños asimilan actitudes, valores y costumbres de la sociedad.

Partiendo del hecho de que los padres son el principal modelo de imitación de los hijos, lo ideal sería empezar a entrenar y ejercitar su propia inteligencia emocional para que tu pequeño pueda adquirir esos hábitos.

La infancia es una etapa crucial en el aprendizaje del manejo y control de las emociones. Así mismo, cuando el niño va creciendo y ve que sus padres le ponen nombre a cada emoción, resuelven sus conflictos sin gritar y se muestran empáticos, por lo que aprenderán a desarrollar esas mismas habilidades. No podemos olvidar que las habilidades emocionales se aprenden en la práctica, mientras los niños se relacionan con sus padres, hermanos y amigos.

Los niños tienen que aprender a pensar antes de actuar, a reconocer cada una de sus emociones, a controlarlas y al mismo tiempo a entender las de los demás. Esto se consigue educándolos emocionalmente desde pequeños; solamente así serán más felices y sabrán adaptarse a las diferentes situaciones que se les presenten en la vida.

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5 consejos para fortalecer la Inteligencia Emocional

La mejor manera de enseñarle inteligencia emocional a tu hijo es dejándole vivir sus emociones; sin embargo, a veces se comete el error de no admitir que tu pequeño pueda estar aburrido, que esté enfadado o exaltado. Cuando todas las emociones se saben vivir es porque aprendes a canalizar energías y equilibrar sentimientos.

Como padre puedes permitir que tu hijo viva todas sus emociones, incluso las que parecen negativas para luego poder hablarle, y explicarle con amor y asertividad cómo poder reaccionar diferente.

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  1. Dar ejemplo: Para manejar la inteligencia emocional de tu pequeño de una forma adecuada, debes enseñarle el trabajar el autoconocimiento y el saber manifestar sus emociones. Ejemplo: si como padre gritas a tu hijo, no le puedes pedir luego que no grite; si como padre no compartes, no respetas, tampoco pueden pedirle a tu hijo que lo haga.
  2. Ayúdale a conocer sus emociones: es importante acompañarlo en el proceso de conocer y reconocer sus propias emociones para que pueda darle nombre a lo que está sintiendo, concediendo la importancia y validez que necesita esa emoción. Es un trabajo en conjunto padre-hijo, especialmente para manejar conductas “emocionalmente inapropiadas”.

    El empleo del castigo, ante estas ocasiones, no suele resultar efectivo; en cambio, hacerle reflexionar sobre lo sucedido de manera objetiva y constructiva, para que entienda la importancia de sus acciones y la repercusión en los demás. Recuerda ofrecer alternativas de conducta positivas, para apoyarlo en su manera de pensar, así como actuar y por ende en sus emociones.

  3. Enseñarles a nombrar las emociones: Puedes usar metáforas para que tu hijo se exprese. Bien puedes practicar expresiones como por ejemplo para referirse que se siente como un campo de flores, o como un día nublado o gris, o también como un globo rojo a punto de estallar. Asimismo, mediante emoticonos puede expresar su estado de ánimo: triste, feliz, enfadado.
  4. Trabajar con ellos la empatía: La inteligencia emocional no implica únicamente la gestión de las emociones propias sino también de las ajenas; puedes hacerles preguntas que le lleven a la reflexión: ¿qué te parece la actuación de tu compañero?, ¿por qué piensas que se siente de esa manera? Así ayudarás a tu hijo resolver conflictos de manera constructiva y “no violenta”.
  5. Trabajar con ellos la comunicación: trabajar una buena comunicación con tu hijo implica propiciar una comunicación asertiva, creando espacios seguros, ambientes estables que le den confianza para que puedan compartir sus experiencias y expresar sus emociones.

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