¿Por qué enseñarle a tu hijo a tomar sus propias decisiones?

A medida que tu hijo crece, los retos a los que se enfrenta se van transformando, por lo que saber cómo tomar decisiones es esencial para su día a día. ¿Sabes por qué es importante enseñarle a tu hijo a tomar sus propias decisiones? Adquirir esta habilidad lo ayudará a entender la libertad y los límites, así como las consecuencias de los actos, igualmente, a ser más independiente y seguro de sí mismo.

Apoyar a tu hijo en sus tareas cotidianas y acompañarlo para que supere sus miedos al encarar situaciones por primera vez, es parte del proceso natural de crecimiento de tu pequeño, pero cuando te enfrentas a la pregunta “¿cómo enseñarle a tomar decisiones a mi hijo?”, la respuesta va más allá de saber cuándo decir sí o no.

Se relaciona con que aprenda sobre límites, responsabilidades, consecuencias, independencia y otros elementos que le permitan adquirir la confianza y seguridad para dar pasos seguros en cada situación que viva.

¿Qué significa tomar una decisión para tu hijo?

Al hablar de “tomar una decisión” hacemos referencia a la selección que hace una persona cuando debe resolver un conflicto o una situación específica, bien sea de índole familiar, social, académica o profesional. Aunque existen diferentes caminos, está en las manos de esa persona definir cómo resolver la situación y asumir las consecuencias de su decisión.

Cuando tu hijo adquiere la habilidad de tomar sus propias decisiones, refuerza su agilidad mental, ya que aprende a analizar de manera más efectiva datos y hechos, teniendo una perspectiva más versátil de las situaciones a las que se enfrenta, logrando ver posibilidades y soluciones creativas, viables e innovadoras.

Además, está aprendiendo a ser asertivo, lo que es clave para garantizar el desarrollo de su flexibilidad social y aprendiendo a gestionar sus emociones de una manera adecuada. Esto influirá en su relacionamiento con los demás y determinará cómo serán sus experiencias en diferentes ámbitos, por lo que es fundamental que siempre comprenda la magnitud de su resolución.

Es importante aclarar que no existe una fórmula para que una decisión sea considerada buena o mala. Debes hablar con tu hijo sobre esto, explicándole que las decisiones dependen de la situación que enfrente, del momento de vida en el que se encuentre y de su nivel de madurez. Así mismo, no todas las decisiones que tome tu hijo serán las más adecuadas, pero esto es parte de su proceso de desarrollo y crecimiento.

Cuando tu hijo toma una decisión “equivocada”, podrá aceptar y aprender de su error. Así sea una decisión sencilla como elegir si usar chaqueta o no en un día lluvioso, es importante que tu hijo tenga la posibilidad de discernir qué es lo que más le conviene y aprender a través de la experiencia.

Al acompañarlo en este proceso, podrás mostrarle de una manera segura y amorosa cómo actuar de una manera menos impulsiva y guiarlo para que aprenda a reflexionar, a escuchar a los demás y a valorar las opciones que tiene para abordar cada situación que se le presente. Esto te permitirá mostrarle otra arista de la libertad y la importancia de asumirla con responsabilidad.

Cuando tu hijo tenga que tomar una decisión, puedes hacerle las siguientes preguntas para guiarlo y ayudarlo en este proceso, pero sin caer en la tentación de querer resolver el conflicto por él; al contrario, le darás la posibilidad de valorar la importancia de la libertad, así como de sentir la responsabilidad que implica su ejercicio al momento de decidir.

  • ¿Qué quieres hacer?
  • ¿Qué crees que es lo mejor?
  • ¿Cómo podrías resolver este problema/conflicto o situación?
  • ¿Crees que hay otras opciones para resolver esto?
  • ¿Estás seguro de la decisión que tomaste?
  • ¿Sabes qué puede pasar después de tomar esta decisión?

Cuando dejas que tu hijo tome sus propias decisiones, lo estás ayudando a ser más autónomo, a formar su criterio personal, pensar de manera independiente y aumentar la seguridad en sí mismo. Además, a entender cómo enfrentar las consecuencias de aquello que consideró la mejor alternativa.

Qué hacer en familia para que tu hijo aprenda a tomar sus propias decisiones

  1. Asumir responsabilidades en casa: darle responsabilidades a tu hijo en casa es importante para que aprenda a tomar decisiones. Pueden ser cosas sencillas como cuándo debe recoger sus juguetes, qué días debe poner la mesa, cómo debe elegir su ropa según la ocasión, entre otras. Parecen pequeñas decisiones pero le estarás mostrando la importancia de ser responsable, de establecer rutinas, le darás herramientas para adquirir confianza en sí mismo y contribuir al bienestar de su familia.
  2. Límites y consecuencias claras: aunque existen algunas cosas que podrán negociar como si la ropa que eligió es la adecuada para el día, si debe llevar chaqueta o saco o si debe comer brócoli o mazorca, deben existir límites y consecuencias para aquellas decisiones cotidianas que puedan afectar de una u otra forma la tranquilidad de la familia.
  3. Darle las opciones para que pueda elegir: cuando tu hijo está aprendiendo a tomar decisiones, es bueno que lo ayudes brindándole opciones para que le sea fácil discernir. No se trata sólo de elegir si comer arroz o brócoli, irse por una opción u otra tiene relación con entender lo que esa decisión implicará a corto, mediano o largo plazo que le traerá.
  4. Evita la sobreprotección y deja entrar la libertad: en ocasiones puede que como padre sientas la necesidad de ayudar a tu hijo a que tome sus decisiones y tal vez, sin darte cuenta, puede suceder que no le estás dando la libertad suficiente para tomar las riendas de su vida y asumir responsabilidades. Ayudar a tu hijo a que vea un camino o una solución, es parte de lo que debes hacer como padre para que afiance esa habilidad; pero no caigas en el error de hacerlo todo por él. Permítele experimentar, ser autónomo y, contribuye así al avance en su proceso de maduración, a través de su propia experiencia.
  5. Habla de los aciertos y de los errores: cuando veas que tu hijo está tomando una decisión, déjalo que se equivoque y no trates de darle todas las respuestas. La única manera en la que podrá tomar decisiones y aprender a llevar a cabo el proceso, es formando su propio criterio para definir qué es lo correcto y qué no. Si ves que la decisión que tomó no es la más acertada, haz de esta ocasión una oportunidad de aprendizaje, propicia la valoración de la situación, la reflexión en torno a ella y anímalo a reconocer y atesorar lo aprendido.
  6. Usa tu ejemplo: hablar con tu hijo es importante pero es necesario que sea a través de tu ejemplo que comprenda la importancia de tomar decisiones. Muéstrale que tú también llevas a cabo un proceso de reflexión, que evalúas todas las posibilidades y que, como todos, puedes cometer errores. Tu hijo verá que es posible tomar decisiones y que es algo natural en la vida.