Hablar, escribir y escuchar: Arte para la vida

Tu hijo se acerca y trata de hablar contigo sobre su día. Estás concentrado en terminar el informe que te pidieron y le respondes, sin siquiera mirarlo, “luego hablamos hijo, estoy ocupado”. Resulta que la forma de comunicarte con tu hijo es fundamental para su desarrollo, por lo que podemos afirmar que hablar, escribir y escuchar es un arte para la vida.

En todo proceso de comunicación se requiere de un emisor, un mensaje y un receptor. Cuando se trata de la comunicación con tu hijo y de la creación de un vínculo real con él, el diálogo, la escucha y la escritura juegan un papel crucial, puesto son los mecanismos a través de los cuales tu hijo confiará en ti y logrará transmitirte todo lo que pasa por su mente.

Es fundamental que siempre exista un espacio de comunicación abierto con tu hijo, en donde la libertad de expresión, el respeto y la tranquilidad primen, para así, asegurar que todos los miembros de la familia logren compartir todo lo que quieran. La intención no es que este espacio se convierta en un monólogo de padre a hijo, sino que sea un espacio de comunión en el que todas las opiniones, inquietudes y pensamientos son vistas como iguales.

Hablar, escribir y escuchar son los caminos para que tu hijo se exprese y así mismo, entienda lo que, de corazón, quieres compartirle. No limites la comunicación a un solo canal. Explora todas las posibilidades.

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Queremos compartirte la importancia de cada uno de estos elementos de comunicación y cómo puedes usarlos para crear un ambiente armónico y cercano para toda la vida.

La importancia de hablar y dialogar con tu hijo

En el colegio Gimnasio los Andes acompañamos a nuestros estudiantes en cada etapa de su proceso de formación para garantizar que sean seres humanos íntegros, con la capacidad de enfrentar los retos actuales y con las herramientas para destacarse en cualquier área en la que se desempeñen. Algunas de las razones por las que deberías inscribir a tu hijo en el colegio Gimnasio los Andes son:aCuando tu hijo se acerque a ti buscando hablar sobre algún tema, ya sea sobre algo que le pasó en el día o para despejar alguna duda que tenga, aprovecha ese espacio y escúchalo. Sin importar qué estás haciendo, dedícale el tiempo de calidad que está buscando y que, por supuesto, se merece, puesto que, dependiendo de tu reacción, tu hijo determinará cómo manejará el diálogo consigo mismo, contigo y con los demás.

Es fundamental que creen, entre todos en casa, la costumbre de dialogar en familia y que definan al menos un momento específico del día para hacerlo. Esto abrirá la posibilidad a que tanto tu hijo como tú se enteren de lo que les sucedió en el día, puedan rescatar lo positivo y encontrar soluciones para aquellos conflictos que, tal vez, estén atravesando.

Cuando, como familia, propician el diálogo, están estimulando habilidades de comunicación, tolerancia, resolución de conflictos y reflexión y, a través de estos espacios, tu hijo reconocerá cómo reaccionar frente a diversas situaciones y aprenderá el valor de dialogar sin crear conflictos y de escuchar al otro para entender su posición o punto de vista.

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Además, verbalizar las situaciones vividas durante el día permite analizarlas desde otra perspectiva y fortalecer la capacidad de análisis, de resolución de problemas y de manejo de las emociones en tu hijo y en ti. No trates de resolverle todo a tu hijo, escúchalo y crea un espacio de diálogo, así lo estarás ayudando a identificar posibles soluciones y a ganar autonomía.

Permítele ver que, aunque todas las personas podemos vivir diversos estados emocionales, lo que realmente importa es la manera de afrontar las situaciones. Ayúdalo a crear un diálogo interior en el que pueda organizar sus ideas, despejar sus dudas y con el que logre armarse de argumentos para expresarse de manera positiva en las diversas circunstancias a las que se enfrente.

Un ejercicio que pueden hacer en familia, que les ayudará a ver el diálogo como una actividad de unión familiar consiste en crear una jarra de cosas positivas. Luego de cada conversación, escriban lo positivo que vivieron en el día así como los aprendizajes obtenidos a partir de una situación difícil. Al terminar la semana, lean juntos estos papeles y dialoguen en torno a todo lo bueno que les quedó de estos días.

Esto le ayudará a tu hijo a ampliar su visión de las diversas situaciones que se enfrentan a diario y a reforzar su comprensión emocional, contribuyendo a que, a futuro, sea un adulto capaz de superar cualquier obstáculo, manejar sus emociones adecuadamente y lo mejor, que sepa que puede contar contigo de manera incondicional, ya que te verá como un apoyo para toda la vida.

Escuchar para favorecer la armonía familiar

Hablar, dialogar y saber cómo hacerlo, es importante; pero no es lo único que garantiza una buena comunicación. La escucha activa es un elemento crucial para garantizar que la comunicación sea exitosa. Escuchar requiere tener la actitud para hacerlo, pero también es una aptitud, una habilidad que se puede desarrollar con el tiempo.

Es importante que cuando hables de este tema con tu hijo, le aclares que oír y escuchar son dos cosas diferentes. Por un lado, oír es la capacidad fisiológica que nos permite disponernos a escuchar al otro. Mientras que, escuchar, es prestar atención, tener en cuenta al otro, comprender su situación y centrarse en el mensaje que está tratando de comunicar.

Para escuchar activamente se requiere de todo el cuerpo. La postura, respiración, mirada, manos y gestos, determinan la manera en la que será recibido el mensaje y así mismo, en la que se comunica. Cuando te dispongas a escuchar a tu hijo, procura estar a su nivel (por ejemplo, pueden estar sentados en el sofá de la sala), deja de lado tu celular o apaga el televisor. Demuéstrale que realmente te interesa saber aquello que quiere compartirte, que lo respetas y que te quieres conectar emocionalmente.

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Haz esto mismo cuando trates de hablar con él, con tu pareja o con cualquier otra persona. Recuerda que, a partir de tu ejemplo, tu hijo adquirirá buenas conductas y comprenderá -realmente- el impacto de sus acciones.

Cuando le brindas la oportunidad de escucharlo y de escucharte, tu hijo se conecta con su interior, con sus sentimientos y pensamientos; al mismo tiempo, le permites ver eso mismo en ti, reconocerte como un igual y crear un vínculo de empatía que trasciende las palabras, fortaleciendo los lazos de confianza, respeto, solidaridad y amor.

Esto le ayudará a reforzar la seguridad en sí mismo, a aumentar su autoestima, a ser firme respecto a su punto de vista y opiniones, a la vez que respetuoso de las de los demás.

Igualmente, invítalo a un diálogo interior y a propiciar espacios en los que pueda escucharse. En muchas ocasiones, el mal manejo de los sentimientos puede generar un conflicto mayor, por lo que ejercicios de respiración, meditación y yoga, pueden ser técnicas adecuadas para que tu hijo se conecte saludablemente con su interior y, así, genere espacios de bienestar para la expresión de todos sus sentimientos y pensamientos.

La escritura como una herramienta de liberación

En ocasiones, tu hijo puede estar pensando muchas cosas, tratando de contarte algo importante o compartirte una determinada frustración, pero no encuentra las palabras para decirlo y, así, liberarse. Es allí cuando la escritura se convierte en una oportunidad para dejar salir todos los sentimientos y reconocer que sí es posible encontrar una solución.

La escritura emocional es reconocida como una terapia en la que una hoja y un lápiz se transforman en el canal para liberar la mente, desbloquear las palabras y aumentar la posibilidad para resolver situaciones que, tal vez, están agobiando a tu hijo (o a ti) y generando un ambiente de tensión familiar.

Al recurrir a esta herramienta, no se busca llegar a una historia organizada. Lo que realmente se pretende es que tu pequeño logre escribir o dibujar aquello que tiene adentro. Esta técnica es muy impactante cuando tu hijo es tímido o le cuesta relacionarse con los demás, puesto que le da la libertad de hablar y ser escuchado, sin siquiera pronunciar una palabra.

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Es importante que, si utilizas esta técnica, hagas uso de un lenguaje sencillo, que leas entre líneas y que le des el tiempo requerido a tu hijo para que logre ahondar en sus pensamientos y emociones. Aunque inicialmente no entiendas la totalidad del mensaje, dale tiempo y ten paciencia para acompañarlo a lo largo del proceso.

Juntos podrán descubrir y comprender sus emociones y la manera como están afectando a tu hijo y, así, aliviar el estrés que le produce esa situación, pensamiento y/o sentimiento, y encontrar alternativas para superarlos. Así mismo, podrá empoderarse y tomar medidas para mantener el control.

Cuando utilizas la escritura o los dibujos para reconocer un problema o crear una puerta al diálogo con tu hijo, notarás cambios en su salud y bienestar, sus niveles de felicidad y tranquilidad se elevarán y verás cómo se expresa cada vez más y mejor, al avanzar en su proceso de autoconocimiento y reconocimiento, que lo motiva a conectarse con los demás.

Al reconocer que hablar, escribir y escuchar es un arte fundamental para la vida cotidiana, tu hijo fortalecerá sus vínculos con su entorno familiar, escolar y comunitario y avanzará un paso más en su desarrollo como ser humano integral.