Existe un ser que nos maravilla por su complejidad y forma de concebir la vida, que durante la historia de la humanidad ha sido amado, adorado, temido, vulnerado y hasta satanizado: la mujer. La mujer con su capacidad de gestar, proteger y cuidar la vida, con su sensibilidad, delicadeza, inteligencia y fortaleza, transforma el peregrinaje de la humanidad por este mundo en un viaje que bien vale la pena repetir. En este día, unimos nuestra voz al clamor mundial por el derecho a un trato digno y en condiciones de equidad para todas las mujeres; de igual forma, hacemos un reconocimiento a sus aportes y agradecemos su existencia. “La mujer ve en profundidad; el hombre, en amplitud. Para el hombre el corazón es el mundo, para la mujer el mundo es el corazón.” - Christian Dietrich Grabbe (1801-1836), dramaturgo alemán -.
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